miércoles, 7 de diciembre de 2011

Saturnales (2)


Durante las Saturnales los romanos se intercambiaban regalos y en muchos casos junto con el regalo iban unos versos graciosos o de alabanza del objeto

  Adivina a qué regalo acompañarían estos versos del poeta romano Marcial

Lentiscus melius: sed si tibi frondea cuspis
defuerit, dentes pinna levare potest ( XIV, 22)
El de lentisco es el mejor, pero si no dispusieses de un palillo
afilado , pudes limpiar los dientes con una pluma

Tunc triplices nostros non vilia dona putabis,
cum se venturam scribet amica tibi (XIV, 6)
No considerarás este tríptico viles regalos
Cuando tu amante te escriba que acudirá

Si tibi morosa prurigine verminat auris,
arma damus tantis apta libidinibus.(XIV, 23)
Si te hormiguea el oído con una persistente comezón,
Te doy el instrumento adecuado para tan grandes placeres

Reddidit Eurydicem vati. Sed perdidit ipse,
Dum sibi non creditnec patienter amat. (XIV, 165)
Ella le devolvió Eurídice al poeta, mas él mismo la perdió
Al no confiar en sí y faltarle la paciencia en el amor

Selectos nisi das mihi libellos,
Admittam tineas trucesque blattas (XIV, 37)
Si no me das libros selectos,
Dejaré entrar polillas y terribles carcomas

Pruna peregrinae carie rugosa senectae                                               
sume: solent duri soluere ventris onus  (XIII,29) 
 Toma estas ciruelas marchitas por las arrugas de una vejez
que pasaron en el extranjero: suelen soltar un vientre estreñido

Ludite, lascivi, sed tantum ludite, servi                                             
haec signata mihi quinque diebus erunt    (XIV, 79)
Jugad, esclavos licenciosos, pero jugad y nada más
los guardaré bajo llave durante cinco días

viernes, 2 de diciembre de 2011

Saturnales (1)


Del 17 al 23 de Diciembre tenían lugar en Roma las Saturnales (Saturnalia), fiestas en honor de Saturno, en un principio dios de la agricultura y las cosechas. Con el tiempo fue identificado con el griego Crono, dios del tiempo. Ese dios tenía un templo en el Foro, donde se depositaba el tesoro público. En él se alzaba una imagen del dios, cuyo pedestal estaba rodeado por una cinta de lana, para impedirle que abandonara la ciudad.
  Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo del dios y se liberaba el pedestal de su estatua de la cinta de lana. En la ciudad reinaba una alegría desenfrenada: se suspendían las sesiones del Senado, se cerraban los tribunales, se daba vacaciones a los escolares, se aplazaba la ejecución de sentencias de muerte; se invertían las clases sociales y los esclavos, ataviados con las ropas de sus señores, se sentaban a la mesa, donde eran servidos por sus amos, a los que criticaban, sin temor al castigo, se realizaban sorteos de lotería y se levantaba, durante estos días, la prohibición que pesaba sobre los juegos de azar; los ciudadanos se invitaban a comer unos a otros y se intercambiaban regalos, también se celebraban banquetes públicos y en el anfiteatro tenían lugar combates de gladiadores.
En los banquetes se sorteaba el cargo de princeps Saturnalicius que daba mandatos irónicos y burlescos a sus temporales súbditos, imponiendo su voluntad. «Una vez que los dados deciden que seas el rey, tienes derecho a que nadie te imponga ninguna orden ridícula y, sin embargo, tú puedes ordenar a quien se te antoje que diga algo vergonzante acerca de sí mismo, puedes ordenar a otro que cargue a hombros a la flautista y la pasee por la casa»(Luciano, Saturnalia IV).

En el siguiente epigrama del poeta Marcial dedicado al final de las Saturnales aparece resumido el ambiente de estas fiestas:

Iam tristis nucibus puer relictis       
clamoso revocatur a magistro,           
et blando male proditus fritillo,        
arcana modo raptus e popina,           
aedilem rogat udus aleator.                
Saturnalia transiere tota,                    
nec munuscula parva nec minora                                           
misisti mihi, Galla, quam solebas.        
Sane sic abeat meus December:             .
scis certe, puto, vestra iam venire        
Saturnalia, Martias Kalendas;               
tunc reddam tibi, Galla, quod dedisti.

Ya el muchacho entristecido por dejar las nueces
es reclamado por el chillón maestro,
y el jugador traicionado por el tentador cubilete
echado fuera sin más de su clandestino tugurio,
pide perdón borracho al edil.
Ya se acabaron las Saturnales
y no me has mandado, Gala, ningún pequeño regalito,                                   
ni siquiera más pequeño que los que solías
Pues bien. Que se vaya en buena hora mi diciembre.
Sabes muy bien, creo, que ya se acercan vuestras
Saturnales, las calendas de Marzo*;
Entonces te devolveré, Gala, lo que me has regalado         
             

Marcial, Epigramas, V, 84    Traducción de Enrique Montero Cartelle                 

* En la Matronalia de Marzo la costumbre era hacer regalos a las mujeres

sábado, 26 de noviembre de 2011

MONEDAS

Al hablar de monedas parece interesante recordar que nuestra palabra castellana “moneda”, procedente de la latina “moneta, ae”, proviene remotamente de un epíteto de la diosa Juno, Moneta, de la misma raíz que el verbo “moneo”, “avisar”, y que vendría a significar “avisadora” porque avisó previamente a los romanos con ocasión de un terremoto; el templo de esta diosa, Juno Moneta, se alzaba en Roma al lado de la casa donde se fabricada el dinero, de modo que, por contigüidad y metonimia, las piezas de dinero se llamaron “monéate” con el mismo epíteto dado a la diosa; recordemos, de paso, que “dinero” viene del nombre de una moneda romana equivalente a 10 ases llamada “denarius” (denario), de ahí “dinero”.

DUODENO

La palabra duodeno deriva del término latino duodecim , que significa «doce», porque en una persona el duodeno mide doce dedos de largo

EL HÍGADO

La palabra hígado en griego se llamaba hepar, -atos; por eso decimos hepático, hepatitis, etc. En latín se llamaba iecur, iecoris. El iecur ficatum era el hígado de los patos alimentados con higos <—ficus, con el que se hacía un delicioso paté. De la palabra ficatum deriva el castellano hígado, el catalán fetge y el francés foie.

NÁUSEAS Y MAREOS

La palabra náusea proviene del griego naus, «nave», porque es la sensación que se tiene cuando se viaja en barco. Sin embargo, mareo proviene del latín mare, maris, «mar», y con esta palabra aludimos al mismo tipo de sensación.

lunes, 21 de noviembre de 2011