domingo, 8 de marzo de 2026

TÓXICO

 


Artículo tomado del blog "El arcón donde cabe todo "


Tóxico es un adjetivo culto que entró en nuestra lengua hacia 1580, según Corominas, cuyo uso no se generalizó hasta el siglo XIX, que  ahora, en pleno siglo XXI, está adquiriendo un protagonismo inusitado, sobre todo entre los mileniales, es decir, entre las nuevas y jóvenes generaciones que han nacido y se están criando a la sombra de este tercer milenio de la era cristiana.

El adjetivo tóxico de aplicarse sólo a las cosas ha pasado a calificar también a determinadas personas: ya no hay sólo cosas, sino también personas tóxicas. Y no es verdad:  lo tóxico no son las personas, sino las relaciones jerárquicas de dominio que establecen entre ellas: dentro de la familia,  las relaciones paterno-filiales de los padres con los hijos, y fuera de ella las laborales de los jefes y los empleados, entrecruzándose todas con las relaciones sexuales en todos los ámbitos, que también son de dominio y jerarquía. Eso y no otra cosa es lo que envenena a las personas: las relaciones interpersonales de dominio.


El adjetivo, en efecto,  no sólo se aplica ya a desperdicios, emisiones, gases, líquidos, materiales, productos,  residuos y demás sustancias venenosas, cosas en definitiva, que suelen ser productos de la sociedad de consumo, como antaño,  sino que se utiliza y mucho para calificar a determinada gente, pobrecita, como si estuviera apestada: amistades tóxicas, que nos decepcionan y nos llevan por la Calle de la Amargura sin número; clientes tóxicos a los que han tenido que enfrentarse nuestros modernos emprendedores, que a veces emprenden mucho pero no suelen aprender casi nada; conductas y emociones tóxicas; empleados tóxicos que son una mala influencia en la empresa u oficina para el resto de sus compañeros de trabajo y para sus jefes, que también son tóxicos y, hay muchos, que tratan mal y maltratan a sus empleados;  familias y hogares tóxicos, donde los padres y las madres ejercen excesiva presión sobre sus hijos e hijas, tanta que no la soportan por lo que también pueden llegar a ser tóxicos y tóxicas, respectivamente, y hacerles la vida imposible a sus progenitores que acaban arrepintiéndose de haberlos traído al mundo;  masculinidades y feminidades tóxicas en definitiva que generan, como dicen los políticos,  noviazgos tóxicos que a su vez les crean muchos conflictos a los involucrados en ellos y no poco dolor por aquello de que “quien bien te quiere te hará sufrir”;  ideas y pensamientos tóxicos; personas, personajes y personalidades tóxicas que te hacen sentir mal aunque tú no tengas la culpa; relaciones de pareja y parejas tóxicas por lo atosigantes que resultan,  ya sean reales o virtuales, porque también hay redes sociales, todas ellas sin excepción,  tóxicas. El adjetivo se ha convertido en una palabra comodín, una muletilla que corre el peligro de valer para todo y de no servir para nada por la misma razón, tan general es su uso que su significado se ha convertido en un genérico bastante poco preciso  que intoxica nuestro vocabulario. ¿Quién lo desintoxicará?

¿De dónde nos viene esta palabra? ¿Cuál es su biografía y su árbol genealógico? La palabra tóxico procede del latín TOXICVM, cuya evolución es tóxico como cultismo del que derivan toxina y toxicidad,  y los compuestos intoxicar (con el prefijo IN-, que, a diferencia de AD-, que indica sólo aproximación a algo, expresa penetración o introducción), toxicología toxicomaníay acaba en tósigo como palabra patrimonial, caída casi ya en desuso y que tanto se refiere a la ponzoña y el veneno, como a una pena y una angustia muy grandes, por lo que su compuesto atosigar se define en primer lugar como “emponzoñar con tósigo”, es decir, envenenar, y también en segundo lugar y sentido figurado “agobiar a alguien metiéndole mucha prisa para que haga algo” e “inquietar, acuciar con exigencias o preocupaciones”. Pero no es muy satisfactoria la explicación de que este segundo significado derive del primero, por lo que se ha supuesto y postulado un origen latino tardío basado en *tussicare o acaso en *tussigare, formado sobre la palabra latina clásica tussem que significa "acceso de tos", y evoluciona precisamente a tos,  y el verbo tussire "toser",  de modo que ese presunto *tussicare/*tussigare significaría provocarle a alguien un ataque de tos, y de ahí, apremiarle o urgirle a hacer algo hasta la fatiga. Tusigar se dice en gallego y significa "toser débil pero repetidamente".

No me resisto aquí a copiar a propósito de esto último aquel epigrama de Marcial I, 19 de la tos dedicado a una tal Elia, nombre propio que es un pseudónimo como suele ser habitual en este poeta.

 Si memini, fuerant tibi quattuor, Aelia, dentes:
expulit una duos     tussis et una duos.
Iam secura potes totis tussire diebus:
nil istic quod agat     tertia tussis habet.

Elia, si mal no recuerdo, tenías tú cuatro dientes:
dos una tos te arrancó y   dos otro ataque de tos.
  Puedes toser ya todos los días sin mucho problema: 
una tercera tos    nada ahí  tiene que hacer. 


Han confluido, pues, dos raíces: TOS-, que procede de tussem, y es la que nos atosiga hasta dificultarnos la respiración y provocarnos la tos del cansancio, y TOX-, que es la que propiamente nos envenena y que veremos ahora de dónde viene.

La palabra latina toxicum procede a su vez de la expresión griega toxicòn phármakon, donde phármakon quiere decir “veneno, ponzoña, droga”, como vemos en nuestro propio vocabulario fármaco, farmacia, farmacéutico… La expresión estaba, pues, compuesta por el sustantivo phármakon y el curioso adjetivo toxicón, que es el que ha sobrevivido y se ha impregnado, acaparándolo, del significado ponzoñoso del sustantivo.  ¿De dónde surge el adjetivo toxicón? Pues nos remite al sustantivo griego clásico tóxon, moderno tóxo, que quiere decir arco y también flecha. A partir de este sustantivo se creó el adjetivo añadiéndole a la raíz tox-  el sufijo –ik-toxicós que propiamente significaba “relativo al arco y a las flechas”, por lo que la expresión toxicòn phármakon, quería decir “veneno para las flechas”, y de ahí, letal para las víctimas del flechazo.


¿Hay, a propósito de la festividad de San Valentín y del día de los enamorados, amores tóxicos o el amor es siempre tóxico porque sus flechas están emponzoñadas? Recordemos lo que decía Propercio, el poeta enamorado,  del fiero Cupido armado de arco y flechas. Decía que su aljaba o carcaj que colgaba de sus hombros estaba provisto de unas flechas ganchudas (hamatis: con garfio o anzuelo que nos engancha y nos desgarra si intentamos librarnos de ellas): "nec quisquam ex illō     vulnere sānus abit": "y del desgarro aquel    nadie sin daño se va".

viernes, 6 de agosto de 2021

Origen del léxico latino (2)

 

Hacer un análisis del léxico primitivo de la lengua latina significa sumergirse en un intrincado mundo cultural y social. Intrincado porque la sociedad primitiva romana estaba

constituida por valores culturales y morales de índole pragmática y social muy rígidos:

eran simples labradores-soldados dedicados al fundamental arte de la agricultura, la defensa de sus aldeas, la tenencia y protección de bienes patrimoniales y el culto religioso hacia algunas deidades de origen natural y doméstico; además de la enorme distancia en el tiempo, manifestándose un primitivismo social muy próximo al dominio cultural indoeuropeo. De lo que se ha mencionado hasta el momento, el léxico del ámbito agrícola-rural se extiende a otros dominios sociales como en la administración pública (leyes, política), en la educación, en la milicia y en la vida social y moral prácticas; entendidos estos dominios dentro de patrones ontológicos5. Ejemplificación del léxico agrícola latino en lexemas del español:

FELIZ < felix, -cis: fecundo, favorable. En las labores agrícolas arcaicas significaba que

produce mieses. *fela es la forma latina propuesta en correspondencia con el griego ψηλ pezón, de la cual derivaría felix6. (femina: amamantadora)

POBRE < pauper, -eris: pobre, que posee poco. En el campo agrícola designaba algo poco

productivo. Se decía tanto de animales como de tierras en cuanto a su valor productivo. (paucus).

ALUMNO (alma Mater) < almus muy nutritivo, derivado de alere nutrir. Se usaba este adjetivo

con terra, vitis, ager, y con diosas de la fertilidad -Venus, Maya, Ceres-. Por lo tanto se entiende por alumno que ha de ser alimentado en el servicio escolar, discipular (instruido).

ÍMPROBO < improbus desleal. Probus deriva de pro-bhuos que crece adecuadamente. Por

metaforización probus pasa a designar a una apersona honrada.

PODAR < putare considerar; creer, pensar. Putare deriva de putus limpio, puro. (purus). El

español conserva esta palabra primitiva en el ámbito de las labores agrícolas; pero en español contar < computare.

IMPEDIR < impedire amarrar el ganado. In-pes, -dis pie. Por lo tanto no avanzar.

EXPEDIR < expedire soltar el ganado. Ex-pes, dis. Por lo tanto dejar avanzar.

DELIRAR < delirare no estar cuerdo. De-lira surco. Delirare era salirse del surco.

Ámbito agrícola-religioso

DISCERNIR < discernere. Dis-cernere pasar por la criba. En su sentido original era apartar

lo innecesario.

EGREGIO < egregius distinguido. Ex-grex rebaño. Significa que alguien ha sido

seleccionado de un grupo por sus cualidades peculiares distintivas en cuanto a excelencia.

PROMULGAR < promulgare publicar, proponer una ley. Primitivamente promulgare sacar la leche de la ubre, ordeñar. (mulgeo ordeñar). Este término se origina en el hecho de presionar

las ubres para extraer la leche8. También poner al día.

SEMEN < semen, -inis semilla. (sero sembrar).

PROFANO < profanus impío. Pro-fanum ante el templo. Se dice de las actividades llevadas a cabo fuera de templo y por lo tanto no eran de índole sagrada.

 

PONTÍFICE < pontifex, -cis constructor de puentes. Originariamente, el pontifex era el sacerdote que realizaba las labores mágicas de consagración en la construcción de puentes en las primitivas aldeas que se construían sobre zonas lacustres.

FAMA < fama tradición; leyenda. Fa- hablar. Se acuña este término a la actividad religiosa de interpretación de los designios divinos (fatus, fabula).

VOTO < votum promesa hecha a los dioses, sacrificio. (plural vota > boda en español).

VATICINIO < vaticinus, -a, -um profético. Vaticinus se compone de vates adivino; profeta9

y cano cantar.

TEMPLO < templum recinto sagrado. Tem-plom. El templo era el espacio sagrado trazado

por un surco. La raíz tem- significa cortar(griego τϒμνϖ). Era en sí el espacio delimitado

por el augur.

VICARIO < vicarius, -a, -um representante; suplente. Vicarius deriva de vicus propiedad rural, barrio; calle.

PAZ < pax, -cis tratado, alianza. La raíz pac- es la misma de palus estaca. Los límites territoriales se marcaban con estacas, por lo tanto constituía una alianza respetar esas marcas. (pala).

PROPAGAR < propago extender. Pro-pagus aldea. Primitivamente era plantar un vástago.

(pango clavar; pax).

JUEZ < iudex, .cis juez. El iudex era el encargado de indicar (dic-) y aplicar la ley sagrada (ius).

JUSTICIA < iustitia justicia. El término deriva de iustus justo, es decir, la persona apegada a la

ley divina (ius).

PREVARICATO < praevaricari estar en acuerdo con la parte contraria (judicialmente). Deriva

de varus patizambo. En las labores agrícolas significaba hacer un surco torcido.

FORO < forum plaza pública. Primitivamente forum era el vallado de una granja. Se entienden

los límites desde los cuales se defendían los derechos individuales.

RIVAL < rivalis, -e contendiente, contrario. Rivalis deriva de rivus arroyo, que era un límite

natural entre propiedades. El rival era entonces un oponente territorial por disputas de aguas.

PECADO < peccatus falta, violación. La forma peccatus deriva de pes, -dis pie. Entonces

pecado es el hecho de estar en una situación moral muy baja; cercana a los pies; por el suelo.

INMOLAR < immolare rociar (con harina para el sacrificio). Mola harina para consagrar la

víctima. También significa molino.

PECUNIARIO < pecuniarius, -a, -um relativo al dinero. Esta palabra deriva de pecus, -oris

rebaño, ganado. El ganado era un medio para los contratos mercantiles.

COHORTE < cohors, -rtis cohorte (parte de la legión). En su origen cohors era una cuadra, un

corral.

MANÍPULO < manipulus, -i (sección más pequeña del ejército) puñado, manojo. Era el

puñado de trigo en la mano para ser atado.

TÉRMINO < terminus, -i límite. Terminus deriva de termen, -inis mojón.

PUGNAR < pugnare luchar. Pugnus en su origen hacía referencia al puño de la mano, por lo tanto era una forma de lidiar (pugilis).

CONDICIÓN < condicio, -onis acuerdo, pacto. Se compone de cum-dico convenir, fijar.

Indicaba la acción de llegarse a un acuerdo en disputas territoriales y, por lo tanto, respeto

(pax) a los límites de tierras (pala).

LEER < legere reunir, escoger, recorrer con la mirada. Con este término se hace referencia al

hecho de recorrer el campo; seguir la línea del surco; luego las líneas del texto escrito.

ESTIMULAR < stimulare punzar, aguijonear. Era la acción de punzar los animales con el

stimulus aguijón.

LUJURIA < luxuria. Deriva de luxus dislocado, desplazado. En época primitiva, se hacía referencia al crecimiento incontrolado y sin orden de la vegetación.

LETICIA < laetitia gozo, alegría. Deriva de laetus, -a, -um contento, alegre. Primitivamente

se expresaba con este término la fertilidad y la productividad de las tierras. Había una frase augural, laetum augurium presagio de abundancia y prosperidad. Laetare abonar.

CASTRO DELGADO: Léxico y metáfora: del latín arcaico al español

Káñina, Rev. Artes y Letras, Univ. Costa Rica XL (Extraordinario): 77-82 84, 2016/ ISSN:2215-2636







frase augural, laetum augurium presagio de abundancia y prosperidad. Laetare abonar.

sábado, 10 de abril de 2021

Origen del léxico latino (1)

 


El léxico latino señala que es una lengua con influencias de lo religioso y también de lo rural.  

Pecunia: valoración de la riqueza en términos ganaderos y nos referimos a ello como dinero.

Lucuples: el que tenía su parcela llena y nos referimos a ello como “rico”

Laetus: significaba “lozano, rico, productivo” aplicado a las tierras y nos referimos a ello como “feliz, contento”

Felix:  significaba “lo que da mieses” y nos referimos a “feliz, contento, dichoso”

Almus: significaba “favorecido por los dioses, propicio”

Probus deriva probhos y significaba “lo que crece en debida forma”

Luxus luxuria: en origen significaba “un crecimiento y desordenado de la vegetación”, luego a lujuria complacer. 

Delirare: significaba literalmente “apartarse del surco” luego ya designó el estado mental.

Praevaricari significaba originalmente “hacer un surco torcido” y luego pasó a designar al abogado que obraba a favor del contrario.

Impedire y expedire procede de atar a un animal. 

Incohare: en origen significaba unir al cohum, una parte del yugo.

Contumax se aplicaba en principio a los animales indomables.

Rivalis: Varrón nos cuenta que el término de la enemistad surgía por las disputas de los rivus “arroyo2”

Forum: en su origen designaba en principio al vallado que rodeaba la granja.

Manipulus: literalmente “puñado o manojo”, luego una parte del ejército donde cohors también tenía un significado agrícola.

Agmen: en su origen designaba algo que se llevaba hacia adelante: un rebaño o una manada, luego pasó a designar al ejército en marcha o columna.

Promulgare: en su origen significaba “sacar la leche d la ubre” y luego a promulgar.

Cernere y putare  en su origen significaban acciones campestres “cribar” y “podar”

viernes, 31 de agosto de 2018

Humor romano



 Sigue los cánones de una inscripción funeraria, pero autores como G. Fagan o A. Donati creen que, probablemente, se trata de una broma, un cartel con "guasa" para poner en la pared del edificio como tabla de precios. La inscripción se presenta como el epitafio de un tal Lucio Calidio Erótico y Fannia Voluptas (es decir, Fannia "Placer"), cuyos nombres ya dan pistas sobre el tipo de establecimiento que regentaban. En la parte inferior se encuentra un relieve que representa a los protagonistas de un diálogo: un posadero y un viajero ataviado con la típica paenula viatoria, una especie de "poncho" que se utilizaba para viajar, y un mulo. El diálogo, escrito en la inscripción, dice lo siguiente:


-Viajero: ¡Posadero!, hagamos la cuenta.
-Posadero: Tienes 1 sextante de vino, 1 as por el pan y 2 ases por el condumio.
-Viajero: De acuerdo, posadero.
-Posadero: Por la chica, 8 ases.
-Viajero: También, hasta ahí de acuerdo.
-Posadero: El heno de tu mulo, 2 ases.
-Viajero: ¡Éste mulo me llevará a la ruína!

Tomado de: http://esunaviejahistoria.blogspot.com/2015/03/humor-romano.html#more

sábado, 11 de febrero de 2017

Más, más ... insultos en latín

Cómo insultar en latín con elegancia.

El latín es el idioma más eficiente a la hora de insultar a alguien. Cada actitud inapropiada, torpe, o directamente criminal, poseía un insulto específico. Este nivel de excelencia se justifica por una sencilla razón: los romanos valoraban enormemente la fuerza del insulto, y lo convirtieron en una parte esencial del habla cotidiana.
Comenzaremos por algunos insultos en latín de baja frecuencia, por clasificarlos de algún modo, y luego analizaremos los insultos más fuertes y creativos. También es importante mencionar que las traducciones de estos insultos en latín, en muchos casos, no significan una gran ofensa para nosotros, pero en la época de los romanos eran tomados como verdaderas afrentas.
Uno de los insultos más frecuentes en latín era stulte, «estúpido». Para elevar la apuesta se recurría a stultissime, es decir, «completo estúpido»; o bien stultissimi, en el caso de querer insultar a un grupo de perfectos estúpidos; aunque en este último caso también se podía emplear fungi, literalmente, «hongos», insulto de carácter sectario que hacía referencia a los sujetos provincianos.
A la persona con malos hábitos a la hora de comer, que para los parámetros romanos debía ser alguien realmente grosero, se le llamaba ructator, «eructador». Si el sujeto poseía modales aún más rústicos se le endosaba el título de ructabunde, «bolsa de pedos», o bien de sterculinum, «letrina».
A un individuo que no entendía claramente lo que se le decía se le llamaba fatue, «tonto». Si su poder de comprensión era todavía más deficiente se apelaba a caudex, «idiota», pero únicamente cuando se hacía referencia a su perplejidad. Al que sí entendía pero que necesitaba que se le repitiera lo dicho se le llamaba nugator, que elegantemente podríamos traducir como «insignificante», aunque en realidad expresaba más bien cierta impaciencia en relación con la nulidad auditiva del otro.
Si uno deseaba manifestar cierta superioridad social sobre el otro se lo llamaba vappa, término intraducible que refiere a cierto vino agrio y desagradable. Si la superioridad era intelectual, se le decía matula, literalmente, «vasija», acaso en relación a una cabeza vacía.
En el caso de que alguien fracasara en una tarea determinada se lo llamaba malus nequamque, literalmente, «malo para todo», aunque para nosotros resultaría más adecuado «bueno para nada».
A quien cometía una indiscreción fuera de lugar, o bien traicionaba un secreto, se le decía bucco, «bocón», básicamente un alcahuete. Este era un insulto severo, que podía ir acompañado por caenum, «sucio»; spurce, «mugroso», o stercoreus, «sorete».
Buena parte de los insultos en latín tienen que ver con la higiene personal. Por ejemplo, luteus, «embarrado», indicaba a alguien cuyas ropas estaban sucias; oraputide, o «boca podrida», a alguien con mal aliento. Aquellos que despedían demasiado olor a transpiración eran llamados putide, «apestoso», lutulente, «mugriento»; o tramas, «basura».
El aseo capilar también era muy importante en la vida de los romanos; de tal modo que el término pediculose, «piojoso», recaía tanto a los que sufrían de pediculosis como a aquellos de cabellera desprolija.
Uno de los aspectos más interesantes de los insultos en latín es su relación con la cultura criminal. De hecho, buena parte de los insultos en latín tienen que ver con la idea de scelus, o «crimen», entendido menos como una actitud ilegal que como una contravención de las normas morales.
Un verbero, «avergonzado», se refería a alguien con un pasado vergonzoso. En la vida política de Roma era un insulto letal; lo mismo que fugitive, «fugitivo», con el tremendo peso coyuntural de la época, donde solo una persona esclava podía ser considerada fugitiva.
El sujeto que cometía un hurto era llamado fur, «ladrón»; insulto que entre las personas públicas se transformaba en un desconcertante trifur, literalmente, «triple ladrón». La fuerza de este tipo de acusaciones queda evidenciada en la palabra furcifer, que literalmente significa «portador del ladrón», y en términos prácticos, «horca». Para otro tipo de crímenes se recurría al más civilizado cruciarus, es decir, alguien que merecía ser crucificado.
Ahora bien, para despedirnos pasaremos a los insultos en latín más fuertes.
Por razones obvias deberemos obrar con prudencia a la hora de traducirlos, en algunos casos, apelando a ciertos refinamientos que no están presentes en el original
Paedicabo ego vos significa algo así como «voy a romperte el c*». Este insulto era exclusivo entre hombres, lo mismo que Irrumabo ego vos, «voy a c* por la boca», o más elegantemente, voy a obligarte a que me practiques una felación; frente a lo cual uno podría responder que el otro duros nequeunt movere lumbos, es decir, que es incapaz de tener una erección.
Un insulto en latín bastante frecuente era cinaede, «afeminado»; o pathice, un hombre que disfruta con ser penetrado. Con el mismo significado, aunque con menos refinamiento, se utilizaba el término puttus, «puto».

Frente a este tipo de acusaciones normalmente se le oponía el término mentula, alguien de escasa dotación viril. 

Tomado de: http://elespejogotico.blogspot.com.es/2017/02/como-insultar-en-latin-con-elegancia.html?m=1

lunes, 18 de julio de 2016

Más insultos en latín

Como en toda lengua que se precie, el insulto es algo inherente a la sociedad, y en cierto modo puede reflejar la forma de pensar o incluso el modo de vida de sus hablantes. El propósito del insulto no es otro que el de irritar o atacar al interlocutor, de tal forma que tal ataque hará referencia a una característica propia que distingue a esa persona del statu quo. Por este motivo es interesante conocer algunos insultos de la lengua latina; como es de esperar, hay insultos que aún conservamos hoy en día, ya sea a través de la etimología o a través de la semántica. 

1. Pathicus, -a, -um 

La traducción aproximada de este término sería la de «maricón», puesto que alude a la persona que es sometida al sexo anal. En inglés existe el términopathicque se refiere a aquella persona que es pasiva —en términos sexuales—, que es sodomizada o que simplemente sufre por algo y, por lo tanto, es víctima. 

2. Cinaedus, -a, -um

En la misma línea del término anterior encontramos este término que alude al hombre pasivo en una relación homosexual. También puede traducirse como «impuro», «obsceno» o «afeminado».

3. Spado, -onis

Término con el que se designa a aquel que ha sido castrado o que es impotente.

4. Hircus, -i

Literalmente 'macho cabrío' o 'hedor del macho cabrío'. Sin embargo, por extensión se utiliza este término para referirse a aquella persona que es despreciable, grosera o indecente. 

5. Pecus, -udis

La palabra alude a la res o cabeza de ganado. Al igual que ocurre en el término anterior, también se emplea para referirse a personas, por lo que su traducción sería la de «bruto» o «borrego».

6. Molliculus, -a, -um

Dícese de aquella persona delicada, blanda, floja o afeminada. 

7. Stultus, -a, -um

Adjetivo con el que se alude a aquella persona necia, tonta o estúpida. Su superlativo —stultissimus— no solo pondría más énfasis al insulto, sino que también designaría un grado mayor de necedad o estulticia. 

8. Perfidus, -a, -um

De este término procede nuestro pérfido en castellano. Su cometido, por tanto, sería el de afirmar que una persona es infiel, deshonesta o traidora. 

9. Imbecillus, -a, -um

Otra palabra «transparente» sería esta, aunque su significado ha variado en cierto modo. En latín se utilizaba este término para aludir a aquella persona débil, sin carácter o pusilánime. 

10. Impudicus, -a, -um

Se aplica a aquella persona que es considerada como inmoral, impura o que carece de pudor. 
Tomado de http://unono.es/10-insultos-en-latin-que-deberias-aprender-cuanto-antes/article/4432

viernes, 8 de julio de 2016

Algunos usos del prefijo AB- y sus variantes A- y ABS-

El preverbio latino AB con sus dos variantes contextuales A y ABS  indica separación o alejamiento del exterior de un límite, y conlleva nociones concomitantes de privación y desposeimiento. Se usa la forma ABS- cuando se une a palabras que generalmente empiezan por /t/,   y puede aparecer reducido a A- ante las consonantes nasales  /m/ (A-moral, alejado de los criterios morales maniqueos de bueno y malo, y por lo tanto ni moral ni inmoral, sino que está al modo nietzscheano más allá del bien y el mal, ya que bien y mal  no son cosas propiamente dichas sino consideraciones morales basadas en el mos maiorum o costumbre de los antepasados de las cosas)  y /n/ (A-normal, alejado de la norma). Pero este prefijo también significa "desde, a partir de"; por ejemplo se denomina AB-orígenes a los que habitan en un lugar desde siempre, desde sus orígenes.
La forma habitual en que se presenta en castellano  es AB-, en concurrencia con sus hermanos DE y E/EX. Un ejemplo es el nombre del sexto caso de la declinación latina: el AB-lativo (sin hache porque no tiene nada que ver con hablar),  que expresa entre otras nociones la de AB-lación en sentido propio, es decir, la procedencia del exterior de un límite que se toma como punto de partida. Esta palabra se utiliza más en contextos quirúrgicos como sinónimo de amputación, por ejemplo la bárbara práctica de la AB-lación o mutilación femenina del clítoris,  o científicos cuando se habla de AB-lación continental o glaciar.
No hay que confundir, sin embargo, la AB-lación con la AB-lución: el verbo latino LUERE significa lavar y con el prefijo AB-LUERE quiere decir quitar lavando, por eso cuando uno hace sus AB-luciones lava todo su cuerpo  o una parte de él con el fin de purificarlo, quitándole las impurezas, por ejemplo el polvo de los caminos que se adhiere a la planta de los pies.
Veamos algunos ejemplos más: en la historia más reciente hemos asistido a dos AB-dicaciones: la del papa Benedicto XVI en el seno de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana y la del rey Juan Carlos I de España, que cedió la corona a su sucesor varón dinástico y renunció así a la soberanía de su pueblo.  AB-dicar no es, como dice el chiste, una empresa de alquiler de coches, sino un verbo latino AB-DICARE, compuesto de DICARE. Entró en castellano hacia 1450 tomado del latín, y ha sido conjugado en primera persona por el Rey Juan Carlos I.  Si  DICARE era "anunciar", AB-DICARE es "anunciar que uno se aleja, deja de hacer algo, renuncia, y, en concreto,  que renunciar a la realeza”.  Si DICARE, derivado de DICERE "decir", era proclamar solemnemente, es decir, firmar Reales Decretos, para que nos entendamos, y hacer eso que se supone que hace un rey que, según el dicho, “reina pero no gobierna”, AB-DICARE es dejar de hacerlo.  De ese mismo verbo DICARE tenemos en castellano “de-dicar” con el sentido de consagrar pero también declarar y “pre-dicar”, que significa predecir, profetizar, decir algo antes de que suceda. Es decir que ab-dicar, lo que ha hecho el ahora rey emérito, es dejar de de-dicar-se a lo que  pre-dica-ba. Cuando uno AB-dica de alguna manera también está AB-jurando, porque está desdiciéndose de un juramento realizado previamente.
Cuando se interrumpe, ya sea voluntaria- o involuntariamente el embarazo, se AB-orta, porque estamos privando de nacimiento, que es el orto, que en astronomía es la salida o aparición del sol o de otro astro por el horizonte. Relacionado con el Sol y su salida está, precisamente, el oriente, que tienen  la misma raíz que el orto y el AB-orto.
No es lo mismo el uso que el AB-uso. Y así como es bueno hacer uso de algunas cosas, no es aconsejable AB-usar de ellas, lo que resultaría AB-usivo, y propio de un AB-usador, por lo que podría considerarse AB-yecto o fruto de una AB-yección si se trata no ya de cosas, sino de personas y sobre todo de menores.  Precisamente la Iglesia Católica es acusada de pedofilia (propiamente de AB-uso de niños), aunque algún cardenal ha salido por ahí inventándose un neologismo y argumentando que más que pedofilia  lo que hay son casos de efebofilia (es decir, de AB-uso de efebos preadolescentes o adolescentes), queriendo quitarle así algo de gravedad a la acusación, aunque en ambos casos nos hallamos ante AB-uso de menores de edad. Este AB-uso sexual de menores es propiamente una AB-ducción, que resulta, como cualquier otro AB-uso sexual, de poder o autoridad, AB-ominable es decir,  alejado del buen agüero, y por lo tanto AB-orrecido, con horrible pérdida de la hache intercalada, pues no deja de ser una AB-errante AB-erración, valga la redundancia.  Algo resulta AB-errante cuando se desvía del curso normal, lo que se denomina AB-erración, sinónimo por lo tanto de extravío, es decir, de salirse del camino habitual.
Y es que un menor puede ser AB-ducido, es decir, arrebatado o apartado de su entorno inmediato, no tanto por una supuesta criatura extraterrestre como fue Ganimedes en la mitología por el águila de Zeus o por el dios mismo transformado en ave rapaz, sino también por un ser terrestre, como los prelados de la Iglesia, que siguen el mandato evangélico de "sinite parvulos venire ad me" (dejad que los niños se acerquen a mí). La AB-ducción es también el movimiento que realizan los músculos AB-ductores, que son los que ejecutan un  alejamiento del plano de simetría del cuerpo humano, como el que mueve el ojo hacia la sien.
Vayamos ahora a la forma ABS-:  Uno puede ABS-traerse y alejarse así de la tracción o empuje de las cosas, como hace por ejemplo el arte ABS-tracto, y uno puede también estar ABS-traído ante un cuadro ABS-tracto o ante una ABS-tracción.
No conviene confundir, porque no es lo mismo, el ABS-tencionismo,  que es la práctica política popular que consiste en apartarse de las urnas donde no se decide nunca nada, sino que se elige a alguien inscrito dentro de una lista cerrada para que decida en nuestro nombre, que la ABS-tinencia, que es la privación de algún voto religioso como el ayuno o la castidad.
ABS-temio, por otra parte, no tiene nada que ver desde el punto de vista etimológico con ABS-tención ni con ABS-tinencia, que son compuestos del verbo TENERE/TINERE. El ABS-temio es el que se aleja y priva del temetum, que propiamente era el mero o vino puro, es decir, el alcohol, y por lo tanto tiene más que ver con el temulentum,  que es el borracho.
En cuanto a la ABS-tención hay que decir que en las últimas elecciones celebradas en el reino de las Españas el 26 de junio pasado, fue la postura política mayoritaria del electorado español como revelan los datos.
De un total de 34.597.038 españoles censados, la participación fue del 69.84% del electorado y la ABS-tención del 30,16%, lo que supone que unos 10.435.955 millones de españoles no hemos ido a votar, frente a los  24.161.083 que, engañados por los cantos de sirenas de las promesas electorales de los candidatos de los partidos políticos concurrentes,  han acudido sumisamente -cívicamente, dicen ellos, confundiendo el civismo con la resignación- a las urnas. El Partido Popular, que dicen que es quien ha ganado las elecciones, no llega a los ocho millones de votantes.
Hay gente que confunde el voto en blanco con la ABS-tención. No son lo mismo los 178.521 votos en blanco que se registraron en estas últimas elecciones, que son votos indecisos de votantes que acuden a las urnas y no saben a qué candidato elegir para que decida por ellos o les da igual uno que otro, conscientes como son en el fondo de que los que mandan son al fin y al cabo unos mandados, y de que da igual quién sea el mandado que pretenda gobernarnos.

En fin, no siempre que una palabra española empiece por abs- estamos ante la  forma  ABS del prefijo latino, pues podemos encontrarnos con AB más palabra que comienza por /s/, como en los casos de AB-solver y AB-sorber.  A uno se lo puede AB-solver cuando se le da la AB-solución o liberación, y entonces está AB-suelto. Algo AB-soluto es precisamente, algo que está liberado, desligado -esto es, no relacionado con lo demás, si es que hay algo así en AB-soluto en el mundo, donde todo parece relativo; de ahí, el AB-solutismo. Ahora bien, no es lo mismo AB-solver que AB-sorber, que es propiamente atraer y retener algo, generalmente un líquido como puede hacer una esponja.
Tomado de:http://santaclaraclasica.blogspot.com.es/

lunes, 27 de junio de 2016

Insultos en latín

He aquí un breve listado:
Acerrimus: es el superlativo de acer: puntiagudo, pinchante o hiriente.
Bustirapus: expoliador de piras funerarias, profanador.
Caenum inmundicia, en castellano: cieno, fango.
Cinaedus: sodomita.
Fraudulens: fraudulento
Fraus populi: timador del pueblo.
Fugitivus: fugitivo
Fur: ladrón, de donde el castellano hurtar (furtar)
Furcifer: pícaro, ladrón. Formado sobre furca (horca, palo cruzado donde el soldado llevaba su equipo personal) y fero (llevar)
Impudicus: deshonesto
Impurus: impuro
Legirupa: infractor de leyes, formado sobre el sustantivo lexlegis: ley y el verbo rumpo: romper.
Leno: mercader de mujeres esclavas, alcahuete.
Parricida: con el mismo valor que actualmente
Pathicus: cabrón.
Periurus: mentiroso, perjuro, sobre el sustantivo iusiuris: derecho
Pernicies adulescentum: perdición de los adolescentes, corruptor de menores
Planissimus : superlativo de planus: llano, simple
Sacrilegus: sacrílego, que comete actos impíos.
Scelestus: Bribón, granuja, del sustantivo scelus: mala acción.
Sociofraudus: “traicionamigos”, formado sobre socius: aliado, socio y fraus: fraude.
Verbero: Merecedor de azotes, del sustantivo verbe: vara con la que se azota, látigo.
Y sobre verbos, los más famosos son: pedico: sodomizar e irrumo: correrse por una felación. Sin contar términos como la propia fellatio.
Tomado de : http://historiasdelahistoria.com/2016/06/27/insultos-utilizados-la-antigua-roma

miércoles, 23 de marzo de 2016

Los días de la semana y Cairasco de Figueroa

Los días de la semana derivados de los dioses 
(San Silvestre, IV, 286) 

Por gentílica traza el nombre usado 
Al lunes dio la Luna, al martes, Marte;
El de Mercurio, al miércoles fue dado. 
Entró con Jove el jueves a la parte; 
Al viernes Venus dio su nombre amado; 
Saturno con el sábado le parte.  
Mas San Silvestre a ferias los remite, 
Que la Iglesia al gentil no es bien quimite.


Tomado de Santana G. y Rodríguez L. M. : Cairasco humanista, PHILOLOGICA CANARIENSIA 16-17 (2010-2011), 

Los dioses y Cairasco de Figueroa



Dioses mayores tenidos por viciosos 
(Crisanto y Daría, IV, 75)
 Y no es razón que dioses los llamemos, 
Pues sus vicios a nadie son ocultos… 
Matador de sus hijos fue Saturno;
A Jove, el ser adúltero, gran fiesta: 
Mercurio, su tercero, y el divino
Apolo inflamador de Dafne honesta.
Y desde los cabellos al coturno,
Juno, invidiosa, Venus deshonesta: 
Por éstos los demás pueden juzgallos, 
Que por el Rey se juzgan los vasallos. 
Si estos, que son los dioses y las diosas 
Tenidos entre todos por mayores, 
Tuvieron cuerpos y almas tan viciosas, 
¿Qué se puede esperar de los menores?

Tomado de Santana G. y Rodríguez L. M. : Cairasco humanista, PHILOLOGICA CANARIENSIA 16-17 (2010-2011),